Ya tienes tu juguete favorito, lo conoces y lo disfrutas. Pero hay una parte de la que se habla poco y que es igual de importante: cuidarlo. Aprender a limpiar juguetes íntimos y guardarlos bien es una forma de cuidar tu salud y, de paso, de hacer que te acompañen por mucho más tiempo.
La buena noticia: no tiene nada de complicado. Con unos pocos hábitos sencillos, que toman un par de minutos, puedes mantenerlos impecables. Aquí te lo contamos paso a paso.
Por qué limpiarlos siempre (y no solo a veces)
Tus juguetes están en contacto con zonas delicadas de tu cuerpo, así que su higiene también es autocuidado. Después de cada uso pueden quedar restos de fluidos, lubricante o pelusas y, si se guardan así, pueden convertirse en un lugar cómodo para bacterias y hongos.
La regla de oro es simple: lávalos antes del primer uso, después de cada uso y, si estuvieron guardados mucho tiempo, también antes de volver a usarlos.
Si compartes un juguete con tu pareja, lávalo entre un uso y otro, y conversen sobre usar un preservativo encima, cambiándolo al pasar de una persona a otra. Es un acuerdo simple que cuida a ambas personas.
Conoce el material de tu juguete
Antes de limpiar, conviene saber de qué está hecho, porque cada material tiene sus cuidados. Lo encuentras en la caja, las instrucciones o la descripción del producto.
- Silicona body-safe: no es porosa, es suave y muy fácil de limpiar.
- Vidrio y acero inoxidable: tampoco son porosos, y son higiénicos y resistentes.
- Materiales porosos, como el TPE, el jelly o el PVC: tienen pequeños poros donde pueden quedar restos aunque los laves bien. Con ellos conviene usar preservativo y que sean solo de uso personal.
Ojo con el lubricante
El material también define qué lubricante usar. El base agua es compatible con todos los juguetes y con preservativos, por eso es la opción más segura si tienes dudas.
El de silicona puede dañar la superficie de los juguetes de silicona, y los aceites deterioran el látex de los preservativos.
Si buscas uno sin fragancias, el Lubricante base agua Natural tampoco tiene parabenos y su textura ligera no deja residuo, lo que hace la limpieza más rápida.

Cómo limpiarlos paso a paso
Primero, revisa si es sumergible
Esto importa sobre todo en los juguetes con motor o batería: no todos resisten el agua, y mojar uno que no está preparado puede dañarlo.
- Sumergible: puedes lavarlo directamente bajo el agua y usarlo en la ducha o la tina. El Masajeador de clítoris Brisa, por ejemplo, es sumergible.
- Resistente a salpicaduras: aguanta algo de humedad, pero no debe quedar bajo el agua. Límpialo con un paño húmedo y un poco de jabón.
- Sin protección al agua: límpialo solo por fuera con un paño apenas húmedo, evitando los botones y el puerto de carga.
Si no sabes en qué grupo está el tuyo, revisa sus instrucciones antes de mojarlo.
La rutina básica
Para la mayoría de los juguetes de silicona, basta con esta rutina:
- Apágalo y, si se puede, desconéctalo o retira las pilas.
- Lávalo con agua tibia y jabón neutro sin perfume, o con un limpiador especial para juguetes. Frota suavemente con las manos, sobre todo en uniones y texturas.
- Enjuaga muy bien, hasta que no quede nada de jabón.
- Sécalo con una toalla limpia que no suelte pelusas, o déjalo secar al aire.
- Guárdalo solo cuando esté completamente seco.
Evita el alcohol, el cloro, los jabones perfumados, las esponjas abrasivas y el lavavajillas: pueden dañar el material o irritar tu piel.
Hervirlo o usar agua muy caliente solo es una opción en algunos juguetes sin motor, y únicamente si el fabricante lo indica.
Guárdalos separados, secos y a la sombra
Un buen guardado es la otra mitad del cuidado: un juguete limpio en un cajón con polvo y pelusas vuelve a ensuciarse rápido.
- Cada uno en su espacio: usa la bolsita o caja original, o una bolsa de tela suave y transpirable. Así evitas que se rayen y que materiales distintos queden en contacto, porque algunos pueden reaccionar entre sí.
- Lejos del calor y del sol: las temperaturas altas y la luz directa pueden deformar o desgastar el material.
- En un lugar seco y ventilado: nada de guardarlos húmedos o en bolsas plásticas cerradas donde se acumula la humedad.
- Con privacidad: un cajón propio, una caja con cierre o un neceser te dan tranquilidad si vives con más personas.
Si tu juguete tiene bloqueo de viaje, actívalo antes de guardarlo o viajar, para que no se encienda solo.
Batería y desgaste: un chequeo de vez en cuando
Cuida la carga
Los recargables duran más si los cuidas un poco:
- Cárgalos con el cable que traen y solo cuando estén completamente secos.
- Desconéctalos cuando terminen de cargar.
- Si no los usas por un tiempo, cárgalos de vez en cuando para que la batería no se agote del todo.
Revisa cómo está
Al limpiarlo, míralo con atención. Es momento de reemplazarlo si notas:
- Grietas, cortes o rayas profundas en la superficie.
- Una textura pegajosa o distinta a la original.
- Cambios de color u olor que no se van al lavarlo.
- Botones que fallan, partes sueltas o un puerto de carga dañado.
Un juguete dañado es más difícil de limpiar y puede irritar la piel.
Si después de usar alguno notas picazón, ardor o una molestia que no se va, deja de usarlo y consulta con tu matrona o ginecóloga.
Cuidarlos también es cuidarte
En el fondo, esta rutina es otra forma de tratarte con cariño, una idea que también exploramos en El bienestar íntimo también es amor propio.
No necesitas hacerlo perfecto ni llenarte de productos: con agua tibia, jabón neutro, un lugar seco y un poco de atención, tus juguetes estarán listos cada vez que quieras un momento para ti.
Si tienes dudas sobre alguno en particular, escríbenos a hola@juguetona.cl; con gusto te orientamos.




